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¡ Compañero Mio !
(Desde el exilio a la mitad de la Tierra)


Tú sabes amigo ¡Compañero mío!
Que los que llevamos débil la esperanza
Colgada a una soga que cierra y aprieta
Y nunca te ahorca
Te está permitido abrazar las locuras
De finas texturas y suaves tinturas
En las escrituras.

Y entre papel y papel que lancé a la ventisca
Una tarde cualquiera desde mi balcón
Esparcí mis quimeras en mil pedacitos
Y mil golondrinas cual fiel mensajeras
Enlazaban mis versos de azul terciopelo
Cazando en los aires pescando en los ríos.

De esto . . .
Hace más de tres decenios
y ahora . . .

Mis fieles viajeras guardaron mis versos
Y hoy cuando fenecen las luces del siglo
Con tímida ausencia de claras esencias
Las mil golondrinas me traen en sus picos
Mis ansias Mis penas Mis trinos
Mi ausencia

Te preguntarás
¿A qué viene esto?

¡Fíjate amigo! ¡Compañero mío!
Que cuando el alma se me pone turbia
Me sale de golpe aquel mar estulto
Que todos llevamos ¿ Y no sé por qué ?
Tú fuiste el primero en salir a mis olas
Y flotaron tus versos abriendo caminos
Surcando mis mares
Izando mis velas.

Hoy día navego entre polos perdidos
Gaviota inconforme de estirpes fundidas
¡ Compañero mío !¡ Compañero mío !
Te cuento muy quedo que el día vendrá.

Soltaré mi anclaje en aquel paraje
Donde ambos sabemos se parte la tierra
El cielo está firme porque existen los Ceibos
Ellos lo sostienen ellos son sus vigas
Mas cuando perezcan por mano asesina
Y ya no germine su fruto en la tierra
El cielo a pedazos poquito a poquito
Se desprenderá.

Ya lo ves amigo ¡Compañero mío!
Estas confesiones te sosprenderán pues
Cuando estuvimos muy cerca
El uno del otro en el mismo paraje
No se me ocurrió contarte cuitas
Que hoy . . . a esta distancia
De nido entrenzado te quiero contar.

Acá no soy ingeniera
Ahora soy minera
Cavo túneles en el infinito
No siembro simientes
Acarreo silencios en carretas aladas
También piedras finas que despiden fulgores
De dolores partidos.

He acumulado tesoros construyendo imperios
Donde el sol es mi padre y la luna mi cuna
Y yo sigo aquí porque descubrí
Un mundo escondido un mundo de ensueños
Que tú entenderás.

Te pido perdón por hurgar tu sueño
Pero el mar estulto del cual ya te hablé
Bajó su nivel
Y en la playa inmensa cabeza del lecho
Durmió para siempre mi dulce despecho
Mi inquieto desdén.


Cecilia
1997